En fin, como en este espacio no suelo hablar de política ni mucho menos, iré directo al grano. Sucede que desde hace unas semanas, acá en el hospedaje se nos ha ocurrido poner Canal 4 en las mañanas, únicamente para ver la hora y saber en que momento tenemos que salir para alcanzar el autobús que nos lleva al trabajo. Ya hemos determinado que un par de minutos después de que comienza el segmento deportivo con el imbécil de Nuñez es un buen momento para salir disparados, termo de café en mano. El tema es que, había olvidado lo (involuntariamente) hilarante que puede resultar cierta publicidad hecha en el Perú con P de Patria. Desde el monstruo en computación (que ha sido lamentablemente reemplazado por un tonto enternado que presenta su currículum en un CD) hasta la tira de imbecilitos que cantan que "Learning is easy", la publicidad local está llena de verdaderas obras maestras de aquello que, a falta de un término que realmente se ajuste a lo que quiero decir, he optado por denominar "folklore" (o, según lo que aconseja la RAE, "folclore"). Es decir, tenemos publicidad muy folclórica.
La última obra de arte folclórico que nos entregan esos pequeños gigantes de la publicidad nacidos en esta hermosa-tierra-del-sol-donde-el-indómito-Inca-prefirió-morir (lo cual pongo en duda) es aquella en la que Gonzalo Iwasaki afirma, con la expresión más seria que su rostro le permite, que
"Los que estudian en el Instituto Arzobispo Loayza... no terminan pateando latas"
Gracias, Gonzalo, de verdad. Gracias por hacerme recordar una de la razones por las cuales no quiero volver a ver tv nacional.