viernes, junio 29, 2007

Mr. Red En La Ciudad

Con una temperatura promedio de 15º, una humedad del 88% y un cielo de mierda, nuevamente soy recibido por mi amada/odiada Lima, quien como siempre, no me da ninguna bienvenida espectacular sino que me trata como un limeño más. Pero así son las ciudades grandes, no? Nada de preferencias.

Pero Lima, podría tolerar tu indiferencia si sólo fuera indiferencia. Pero no, de repente tú, pasas de la indiferencia al insulto y me atacas con tus sucias calles, tu asfixiante tráfico, combis paradas sobre los cruces peatonales escupiendo el tacatán del reggaetón a todo volumen, el ruido de las bocinas, obreros rompiendo calles sin necesidad aparente y todo ese tipo de cosas que hacen que alguna gente termine como Michael Douglas en Un Día De Furia.

Felizmente, no todo es malo down on the barrio. Mi adorada Magdalena (pero muero por Susana) me recibe ya sin esos horripilantes afiches de las 1000 espeluznantes caras de Vanessa Robbiano (en serio, mejor hacían como en los afiches de Benetton y quedaba de la refurinfunflais). Y los sanguchitos de la San Antonio están tan sabrosos como siempre.

El pronóstico para mas tarde mejora. En un rato iré a ver por fin Piratas del Caribe 3 en función matineé (Recuerdan aquellos años en que en los cines sólo había matineé. vermouth y noche? Recuerdan? No? Caray, sí que soy viejo). Luego en la noche me reuniré con la gentita de la Looneyversidad en lugar aún no determinado. Y mañana? Mañana me espera otro ajetreado día.

Lima, estoy de vuelta, pero sólo por pocos días. Aprovéchame.



Nota: Si se preguntan por qué no pongo fotos, es porque aún no me animo a sacar mi cámara en esta pestífera urbe. Vamos a ver si agarro confianza.

martes, junio 26, 2007

Las Instantáneas Del Rojo (1)

Dado que el trabajo se ha encargado de tragarse toda mi inspiración estos días, y puesto que no deseo dejar el blog tan triste y abandonado - y de paso, porque quiero mostrar un poco de lo que hago en mis ratos libres - es que hoy inauguro este espacio (tu espacio, nuestro espacio) dedicado a esos momentos que he logrado capturar en fotos. Trataré de publicarlo al menos una vez por semana, pero como ya saben, soy medio olvidadizo, así que espero que como público culto y sensible tengan la amabilidad de recordármelo. Sale?

Los dejo con la primera instantánea. No es una de las primeras que tomé mientras volaba camino a Cajamarca (o de Cajamarca a Lima) pero sí es una de mis favoritas.

En las nubes - 17 de noviembre del 2006

jueves, junio 21, 2007

El Rojo vs. El Tae-Bo


El día que fui concebido, los dioses me dotaron de ciertos superpoderes, tales como la capacidad para comer entrada, segundo y postre en menos de 5 minutos y el poder para entender la trama de Lost; a cambio decidieron quitarme todo tipo de habilidad psicomotriz. Por eso toda mi vida he sido un desastre a la hora de mover el esqueleto; por eso odiaba que pusieran en las fiestas Axe Bahía, porque era incapaz de intentar un solo paso de sus estúpidas coreografías sin terminar en el suelo con el pie en la boca y el brazo debajo de la rodilla; por eso cuando estoy en la pista de baile, tengo que sacar el brazo por la ventana para indicar al resto de la gente que voy a girar a la izquierda o a la derecha.

Entonces, me digo, no existe explicación lógica para el hecho de que se me haya ocurrido meterme a una clase X en el gimnasio, sabiendo que cualquiera de ellas, ya sea steps (gay), afro (recontra gay) o aeróbicos (Flashdance-like gay) requiere de un máximo de coordinación, ritmo y sabrosura, cosas de las que carezco.

Pero ahí estaba, un viernes por la tarde, recién bajadito del trabajo, con mi equipo de batalla (buzo, toalla y botella de suero) parado en medio del salón de Tae-Bo, rodeado de unas cuantas mamitas ricas y apretaditas, un montón de señoras de aquellas que compran ropa a medida y mis siempre confiables amigos de la chamba con los que pensaba compartir la vergüenza (qué sería de uno sin los amigos?).

Y entonces hace su aparición Álvaro, el instructor, híbrido de Jane Fonda y personaje de Street Fighter, que asumo, es lo que se espera de un instructor de Tae-Bo: ni tan rudo ni tan gay sino término medio, para no espantar a los miembros de ningún género. Vestido como luchador de Vale Todo pero con una pañoleta en la cabeza, Álvaro saluda a todos y se sube a la plataforma del instructor, no sin antes preparar el equipo de sonido (porque una de estas clases sin música es algo así como un lomo saltado sin arroz, razón por la cual no me piacen las clases de Karate). Acto seguido procede a explicarnos los 2,500 distintos tipos de golpe que usaremos, momento en el cual mi cerebro reacciona y me dice "carajoenquemiércolestemetistepedazodeimbécil!".

Mientras mi cerebro grita "Sal de aquí! Sal de aquí! Finge naúseas! O un calambre!" y mi cuerpo opta por quedarse agarrotado, Álvaro enciende el equipo y comienza con unas rutinas básicas. Mi cerebro se da cuenta que ahora es demasiado tarde para huir, le da una palmadita en el hombro a mi cuerpo y le dice, cachaciento: "Hasta aquí llego yo. Estás en control."

Sin escapatoria, sin marcha atrás, trato de copiar los movimientos del instructor. Mira tú, no es tan difícil como pensaba! Puño acá, puño allá, puño acá, puño allá, saltito, saltito. Repetir. Facilito, ingeniero! Tantos años de carrera no fueron en vano. Ponle número a cada movimiento y se te hace más fácil. Un dos, un dos, uno, dos. Caray, ya soy todo un experto en esto, 44 minutos más nomás y se termina.

De pronto la música se pone más rápida y Álvaro empieza a cambiar los movimientos. Recto recto, jab jab, upper upper, rodillazo rodillazo, patada al lado, salto salto y ahora gira infeliz y repítelo pero para el otro lado y acabo de meterle una patada en la canilla a uno de mis patas menos mal que no fue a la flaquita simpaticona de adelante si no laca laca. Carajo, cuántos minutos van? 5 recién? La con!

Ahora Álvaro hace saltos extraños, mete golpe para todos lados, rodillazos, uppers, jabs y rectos y puta madre ya me perdí qué le pasa a este pata alguien puede decirle que vaya más despacio???

Estoy a unos cuantos segundos de tirar la toalla, me he quedado completamente quieto y trato de repetir mentalmente la secuencia de pasos que está haciendo Jane Fonda antes de empezar a moverme, mientras el resto del salón sigue saltando. Ya! Ya entendí! Tengo la secuencia de pasos en mi mente y comienzo a repetirlos y no me jorobes maldito ya cambiaste los pasos otra vez????

Ok, chico listo, reacciona. Mejor quédate quieto hasta que el instructor cambie de nuevo los pasos. Ya, vamos con todo. Eso Rojo, ya le agarraste el truquito, ahi tá, patea, patea, salta, salta, y de nuevo cambió la rutina y ya me perdí.

La vergüenza está a punto de asesinarme. Y qué es lo que uno hace cuando está avergonzado? Sí, adivinaron. Miras alrededor, a ver si es que alguien se ha dado cuenta de la o las estupideces que estás haciendo (como cuando la Gerenta de Servicios Generales se dio cuenta del momento exacto en que un pedazo de Cheesecake saltaba de mi plato a mi cara, pero esa es otra historia).

Y entonces, miré alrededor. Y perdí toda vergüenza.

La mayoría estaba tan en la reverenda calle como yo (para mis lectores extranjeros, "estar en la calle" quiere decir lo mismo que "estar tan perdido como Adán el día de la madre"). Las tías XXXL, algunas de las mamis y sobre todo mis amigos, todos hacían su mejor esfuerzo por seguir los pasos pero terminaban, al igual que yo, haciendo el ridículo.

Mi cerebro sonrió, y mi cuerpo, ya relajado, volvió a ponerse en movimiento, dispuesto a seguir haciendo el ridículo.